Crónica: Centésima primera Noche de las Luciérnagas

Se suele decir que a la nobleza le cuesta asimilar los cambios pero lo cierto es que haber decidido abrir el baile anual al resto de la isla no les ha sentado del todo mal a las grandes Casas de Tamrad.

Si bien la Casa Alistel estuvo un año tratando de evitar más habladurías sobre sus hijos y su propio matrimonio, la noche en la que los Sheikh fueron anfitriones no les dejó exentos/as de polémica y especulaciones. Aruny Sheikh no esperaba lo que aquel baile le deparaba pero tampoco muchos otros que, sin tener el peso completo sobre sus hombros de lo que ocurriera, acabaron igualmente salpicados por ciertos escándalos y rumores.

Aruny Sheikh, la única cabeza visible de su familia ante la extraña enfermedad padecida por su padre, tuvo que ocuparse junto a su inseparable escolta de los preparativos de la pasada Noche de las Luciérnagas y cabe decir que no lo hicieron nada mal. 

La noche dio comienzo con la presentación de algunas familias y viajeros que decidieron mostrar sus respetos a la anfitriona y al Senescal en representación de la Regencia. Señalar que la noticia de la apertura de un evento social de esa índole al resto de Tayrmund corrió como la pólvora durante el año y trajo a muchos/as curiosos/as de lugares inesperados. 

Así pues, se dio la bienvenida oficial por parte del Senescal, el cual además presentó al General Nathelius Maxentio, figura militar destacada en la isla para garantizar la seguridad esa noche. Se dio paso a la anfitriona, Aruny Sheikh, la cual presentó posteriormente a las Casas de la Regencia y deleitó a los/as presentes con una antigua leyenda vinculada al origen de los Sheikh y los misterios del desierto de Svadis conocida como «La Leyenda de las flores de Luna Nueva», las Amaa Vasya como se las conoce en su idioma natal. Como colofón a su discurso, regaló a los/as presentes la actuación de dos hermosas y talentosas bailarinas que terminó de despertar las ganas de disfrute entre quienes las vieron danzar.

Todo parecía ir, como dirían en la Compañía, viento en popa. Sin embargo, conforme los manjares eran repartidos y la bebida inspiraba a la distendida charla, uno de los presentes se aventuró a hablar en público acaparando la atención. Se presentó como Idris Zafir y mostró sus respetos a Aruny para poco después acusarla de obstaculizar la sucesión y expansión de su Casa. Como colofón mostró públicamente una carta firmada por el patriarca Sheikh en la que le solicitaba expresamente a él, supervisar y vigilar que su hija, representante en ese baile, hiciera las cosas correctamente y, a ser posible, encontrase candidatos para casarse y perpetuar su linaje.

La tensión en esos momentos se palpaba en el ambiente y el Senescal tuvo que mediar para calmar los ánimos recordando que el Real no era el lugar adecuado para trifulcas familiares, aunque tuvo que reconocer la autenticidad de dicha carta y permitir a Idris seguir presente a pesar de las quejas de la Casa anfitriona.

Poco iba a durar la calma, mientras todo eso ocurría, los roces y comentarios entre el hijo mayor de los Alistel y el representante de la Casa Naeris iban en aumento. Su reciente matrimonio con la pequeña Lithariel Alistel no parecía haber sido del agrado de su hermano Ferynor que ya de por sí guardaba una abierta antipatía por Vahaemion Naeris. Tener que soportar al elfo como cuñado empezaba a pasarle factura y la trifulca pasó a mayores. 

Cuando quisieron darse cuenta, ambos estuvieron a punto de llegar a las manos y aunque el Senescal volvió a interceder, Vahaemion hizo un movimiento inesperado, solicitó formalmente un duelo entre ambos. Los duelos están permitidos pero nadie había hecho uso de esa herramienta legal en muchos años. Finalmente, se aceptó la petición pero las condiciones y juez de dicho encuentro sería el propio Ushür. El Senescal dejó muy claro que no aceptaría derramamiento de sangre y se reservarba el derecho a detener el combate si consideraba que ponían en peligro al propio Real y su audiencia.

Después de muchos años, un duelo amenazaba la paz de un baile que celebraba la concordia y el entendimiento. Justo cuando parecía que la trifulca acabaría mal, el patriarca Ruphus Alistel se interpuso entre su yerno y su hijo recibiendo un corte limpio en el brazo que hizo helar la sangre de los/as presentes, pero sobre todo… de su familia.

El Senescal dio por concluido el encuentro y con ayuda del General Maxentio logró calmar los ánimos y comprobar que Ruphus estuviera bien. Sin embargo éste se negó a regresar a al Real, cansado de tantos desmanes y falta de protocolo.

Así pues, con la emoción y los nervios a flor de piel, Ushür procedió a contar La Leyenda de la Noche de las Luciérnagas y éstas eligieron a las dos luciérnagas de la noche que danzaron como antaño lo hicieron aquellos dos enamorados, dejando de lado raza, creencia o familia. 

La noche, arropada por la música y los manjares, iba poco a poco tocando a su fin y aunque muchos/as demostraron tener aún energía, se acercó la hora de dar por concluido el baile. El Senescal llamó la atención de la audiencia y comenzó su discurso habitual pero hubo algo más que inquietó su mirada. La representante de la Casa Zhang hizo uso de su derecho a tomar la palabra y con su habitual actitud, taimada y elegante, lanzó una acusación formal contra la representante de la Compañía Comercial del Príncipe Mercante, la capitana Drianna Saadi. 

Aquella acusación levantó multitud de reacciones y ante las posibles dudas, Meilin Zhang mostró una carta, en la que podía verse el sello de la capitana y quedaba demostrada su cooperación con un perseguido y peligroso delincuente conocido como Zadkiel “El Alquimista”. 

Los/as representantes del resto de Casas y el propio Senescal revisaron la acusación y dicha carta por lo que a pesar de los intentos de Dría por defenderse, se vio obligado a ordenar su detención y encarcelamiento provisional hasta que pudiera esclarecerse lo ocurrido. Así pues, el General Maxentio detuvo ante la mirada de todos/as los/as presentes a la representante del Príncipe Mercante y se dio por concluida la centésimo primera Noche de las Luciérnagas.