

Si existe una raza que ame y cuide la naturaleza en toda Tayrmund, esa es sin duda la de los elfos o como ellos se hacen llamar en su lengua, los Kal’athil, moradores y defensores de los grandes bosques de Livdarin. Tras la llegada del Emperador, los elfos aceptaron unirse al Imperio con la esperanza de ver un norte unido y cuidar de sus propias tierras en paz.
No es de extrañar pues, que Aeneas pensase en ellos cuando pactó la tregua con su hermana Dionne. La petición del Emperador resultaba compleja para los Kal’athil, es bien sabido en toda Tayrmund que los elfos no pueden pasar demasiado tiempo lejos de los bosques, su tierra les nutre tanto física como mentalmente y viajar a Tamrad era todo un reto si la idea era representar a los suyos en la isla durante mucho tiempo.
Sin embargo, hubo una familia que aceptó ese reto, los Naeris no dudaron en dar un paso al frente cuando los suyos se reunieron para decidir acerca de cómo aceptar la petición del Emperador. Su linaje era noble y su lealtad hacia Livdarin y el Emperador, incuestionable. Así pues, se postularon para viajar a Tamrad y administrar las tierras que Aeneas les había ofrecido con una sola condición, poder llevar consigo un brote del árbol sagrado, aquel que les permitiría vivir en la isla sin marchitarse.
El resto de familias y reyes estuvieron de acuerdo con la propuesta y los Naeris viajaron a la isla poco antes de la formalización de la Regencia, pasando a formar parte de ésta junto a sus aliados norteños, los Alistel.

De carácter orgulloso y altivo, la sabiduría de los Kal’athil no tiene rival en la isla. A diferencia del resto de Casas, sus regentes Arianthis y Kalemdos, siguen siendo los mismos que llegaron a Tamrad hace más de cien años, la larga vida de los elfos les ha permitido ser una familia unida y un núcleo sólido dentro de la Regencia. No obstante, dicho matrimonio se ha vuelto más y más reservado, delegando muchas de sus responsabilidades en sus hijos. Cuentan los rumores que cuando aceptaron que su hija Alïdha se casase con Ruphus Alistel, comenzaron a barajar la posibilidad de ceder parte de su poder a alguno de sus descendientes pero de momento son sólo eso, rumores…
Igual que los Alistel, administran y cuidan de sus tierras en Tamrad, se les otorgaron aquellas cuyos bosques eran más espesos e impenetrables, donde la naturaleza se volvía más salvaje pero hermosa. Junto a ellos, viajaron también sus creencias y una vez al año, hacen ofrendas a los espíritus del bosque, algo que se ha extendido también en el resto de la isla, convirtiéndose en una cita casi obligatoria dentro de las festividades del lugar.
Los Naeris conservan el emblema familiar que tenían en Livdarin. El ciervo representa orgullo y fortaleza, y el verde la vitalidad de los bosques que moran y cuidan.
Texto por: Delioma (IG:deli_aby]